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Análisis económicos, consejos financieros y recursos educativos para tomar mejores decisiones. Filtrá por tema o nivel.

Bendito DINERO
¿Es el dinero la raíz de todos los males o nuestra mejor herramienta de supervivencia? Muchos ven en el dinero el origen de la desigualdad, pero la realidad es otra: el dinero es la tecnología social que permitió al ser humano cooperar a una escala nunca antes vista. En este artículo, desmonto el mito de la "deshumanización" monetaria y explico por qué, sin él, seríamos más "solidarios" pero infinitamente más pobres.

Cuando tu mejor inversión es un vivero
Invertir no es solo acumular capital; es diseñar el entorno donde transcurre tu vida. Descubre por qué la calidad de tu entorno y la 'regla 3-30-300' son los activos con mayor retorno para tu productividad y salud mental.

¿Por qué guardamos los sobres de ketchup y mayonesa?
Guardamos sobres de ketchup y mayonesa como si fueran reservas estratégicas. No por hambre, sino por una mezcla de sesgo de escasez, memoria económica y necesidad de control. Este artículo explora cómo un gesto doméstico aparentemente trivial revela algo más profundo: nuestra tendencia a acumular para calmar la incertidumbre. Porque detrás de cada “por las dudas” hay una decisión emocional. Y eso también es economía.

¿Por qué Homero gana más que un ciudadano de Shelbyville? Una lección de economía institucional.
¿Por qué Springfield prosperó mientras Shelbyville se convirtió en un "chiste" regional? A través de la lente de la economía institucional y el análisis de la consanguinidad como tecnología social, este artículo explora cómo la decisión de permitir o prohibir el matrimonio entre primos define la confianza, la competencia laboral y, en última instancia, el nivel de los salarios reales.

El gen de la riqueza
¿Por qué algunas personas logran ahorrar, planificar e invertir con más facilidad que otras? Durante años se explicó con una palabra cómoda: voluntad. Este artículo propone algo distinto. A partir de un experimento clásico con niños y recompensas, explora cómo la genética, el entorno y la plasticidad cerebral influyen en nuestras decisiones económicas. No para justificar fracasos ni idealizar el éxito, sino para entender cómo se forman nuestros hábitos frente al dinero, el tiempo y el riesgo. No existe un “gen de la riqueza”. Existen predisposiciones biológicas, contextos que condicionan y cerebros capaces de adaptarse. Entre la tentación del corto plazo, la incertidumbre del entorno y la posibilidad real de cambio, el comportamiento económico deja de ser una cuestión moral y se vuelve algo más interesante: una construcción humana.

Un cuento de Navidad para el hombre racional
En este cuento navideño, el protagonista —el hombre racional— se enfrenta a una noche de Navidad que decide pasar en soledad, convencido de que el cálculo y el control son las únicas formas válidas de decidir. Sin embargo, esa noche recibe la visita de distintos “fantasmas” que encarnan fuerzas internas que influyen en toda decisión económica: el instinto, los sesgos cognitivos, la dopamina y la restricción presupuestaria. A través de estas apariciones, el relato muestra que las decisiones no se toman en un vacío racional, sino en un entramado de emociones, hábitos y límites. La Navidad funciona como catalizador: intensifica el deseo, la urgencia, la culpa y la generosidad, exponiendo con claridad aquello que el hombre racional suele negar durante el resto del año. El texto no propone eliminar la razón ni glorificar la impulsividad. Plantea algo más exigente: reconocer que el cálculo siempre convive con estas fuerzas internas y que decidir bien implica integrarlas. La economía aparece así no como un sistema abstracto, sino como una experiencia profundamente humana, atravesada por contexto, emociones y tiempo.

Cuando la producción ya no necesita personas: por qué la IA obliga a repensar los impuestos (y la idea misma de trabajo)
Este artículo sostiene que la IA no solo transforma el mercado laboral, sino la lógica económica completa. Argumenta que la automatización no destruye trabajadores, sino tareas humanas, erosionando la idea de que el empleo es la base del ingreso y de la recaudación estatal. A medida que las empresas reduzcan costos y aumenten productividad gracias a la IA, los Estados podrían recaudar más incluso con menos empleo, porque el excedente ya no provendrá del trabajo humano sino del capital automatizado. El texto plantea entonces un giro fiscal necesario: aliviar la carga impositiva sobre las personas y trasladarla a la productividad no humana. En ese marco surge el concepto de Ingreso Vital, entendido no como subsidio sino como participación ciudadana en la abundancia generada por la automatización. La conclusión: la IA obliga a repensar no solo el trabajo, sino el contrato económico sobre el que se organizó la sociedad en los últimos 200 años.

Cuando Van Gogh cotizó en Wall Street
El artículo reconstruye el instante en que el arte dejó de ser contemplación para convertirse en capital. En 1987, Los lirios de Van Gogh se vendieron por una cifra récord gracias a un préstamo de la propia casa de subastas Sotheby’s al comprador, un gesto que transformó una operación estética en un acto financiero. A partir de ese episodio, el texto revela cómo la belleza comenzó a comportarse como un activo apalancado, cómo los intermediarios del arte se convirtieron en jugadores del mercado y cómo la emoción empezó a rendir intereses. Desde una mirada crítica y humanista, el ensayo muestra que el valor del arte no proviene de la escasez ni de la técnica, sino del relato, el deseo y el crédito que lo sostienen.

Lo que la banca puede aprender de la neuroeconomía – Parte 2: Cómo traducir la dopamina en Data y Confianza.
Los bancos no solo manejan datos: gestionan emociones, confianza y miedos. Esta segunda parte muestra cómo la tecnología y la neuroeconomía se cruzan para explicar por qué el 95% de los proyectos fracasa, qué hace distinto al 5% que triunfa y cómo la banca del futuro será conversacional, inclusiva… y profundamente humana.

Lo que la banca puede aprender de la neuroeconomía Parte 1
Lo que la banca puede aprender de la neuroeconomía (I) Los bancos suelen pensar en tasas, contratos y algoritmos, pero sus clientes deciden con emociones, sesgos y recuerdos. La neuroeconomía lo demuestra: el miedo, la dopamina, la ansiedad y la sobreconfianza pesan tanto como cualquier cálculo financiero. Este artículo recorre casos concretos donde la banca entendió —o ignoró— esa realidad: Qapital gamificó el ahorro y convirtió la disciplina en placer. Bank of America usó la inercia con su programa “Keep the Change”, logrando millones de clientes ahorrando sin esfuerzo. Banco de Escocia aplicó nudges simples en sus notificaciones y redujo la morosidad. Monzo e ING apostaron a la simplicidad y ganaron confianza. Robinhood, en cambio, mostró el riesgo de manipular emociones con confeti digital. La conclusión es clara: diseñar productos como si los clientes fueran calculadoras humanas es un error. La confianza bancaria se construye cuando las instituciones entienden cómo funciona el cerebro de quienes usan sus servicios. Y esto también es economía.

La economía escondida en las supersticiones
Las supersticiones no fueron meras ocurrencias del pasado: actuaron como auténticos mecanismos económicos disfrazados de magia. Derramar sal implicaba perder un bien valioso, romper un espejo equivalía a endeudarse durante años, y el gato negro podía significar ruina en la Europa medieval o prosperidad en los barcos ingleses. Lo que parecía un tabú era, en realidad, un contrato cultural: seguros informales que protegían bienes, sanciones sociales que ordenaban conductas e impuestos emocionales que recaudaban valor simbólico. A través de ejemplos históricos y analogías actuales, el artículo revela cómo las supersticiones fueron la primera escuela de economía doméstica, enseñando a cuidar recursos, prevenir pérdidas y transformar lo escaso en símbolo de abundancia.

¿Tu ceño fruncido es un indicador económico?
¿Puede una inyección de botox alterar cómo sentimos las emociones? Este artículo explora cómo la estética, el consumo y la neurociencia se cruzan en el entrecejo: estudios recientes demuestran que el botox puede reducir la expresión facial de tristeza, impactando directamente en la actividad cerebral y el bienestar emocional. A través del prisma de la economía de la felicidad, se analiza cómo la cirugía estética se convierte en una forma de inversión emocional, revelando el rostro como un activo simbólico en un mercado que promete bienestar en cuotas.

De trickle-down a trampa simbólica
Nos prometieron que la riqueza derramaría. Que si la copa de arriba se llenaba, algo iba a rebalsar para todos. Pero lo que rebalsó fue la paciencia. Este artículo desarma la lógica del derrame y propone otra metáfora: el crecimiento no cae, brota desde abajo. Porque la economía real no se sirve en copas: se construye con decisiones invisibles, con ahorro, con confianza… y con una estructura que no castigue al que quiere proyectar.

De inflar precios a pensar costos: nueva cultura para hacer negocios
Durante años, la inflación en Argentina permitió que muchos negocios fueran rentables sin eficiencia ni planificación. Alcanzaba con remarcar precios para cubrir errores. Pero en un escenario de mayor estabilidad, esa lógica ya no funciona: ahora se necesita saber cómo ganar de verdad. Un cambio de mentalidad empresarial, donde la rentabilidad no se basa en márgenes inflados, sino en vender bien, con procesos sólidos y estrategia. La clave ya no está en cobrar más, sino en vender más y mejor.

Argentina no subió de categoría: un revés esperado, pero no necesariamente negativo
Argentina no subió de categoría en la última revisión de MSCI, pero eso no significa que esté fuera del juego. Una lectura menos fatalista y más realista: el mercado no castiga gobiernos, castiga inconsistencias. A través de la metáfora de una carrera donde el país aún avanza con muletas, se plantea que las reformas recientes —como el nuevo régimen de bandas cambiarias— son pasos firmes, aunque todavía insuficientes. La confianza internacional se gana con tiempo, no con titulares.

El Homo Economicus murió el día que alguien compró flores para su funeral
¿Y si te dijera que el consumidor promedio no existe? Que el modelo con el que se enseña economía no tiene mamá, ni culpa, ni ansiedad. Este artículo no es solo una crítica al Homo Economicus, es un llamado a pensar la economía con cabeza de sapiens y corazón de persona. Porque la vida no se modela. Se vive.

Más tiempo, menos vida: el costo invisible de ser pobre
La pobreza no solo se mide en plata, también en minutos. Mientras algunos planifican el futuro con agenda y café, otros sobreviven el presente esquivando facturas. Este artículo explora cómo la desigualdad económica impacta nuestra percepción del tiempo, condiciona nuestras decisiones y achica el horizonte vital. Desde la neuroeconomía hasta las fintech, pasando por estudios del Banco Mundial y la Universidad de Princeton, revelamos una verdad incómoda: cuando no te alcanza la plata, tampoco te alcanza el tiempo. Y sí, eso también es economía.

Ya estamos más cerca del 2050 que del 2000: tu dinero debería saberlo
El 3 de junio de 2025 marcó un hito silencioso: cruzamos la mitad del puente entre el 2000 y el 2050. Un meme lo dijo primero, pero detrás del chiste hay una verdad económica poderosa: el tiempo pasa más rápido de lo que creemos... y nuestras decisiones financieras deberían saberlo. Este artículo propone frenar la ansiedad por la ganancia inmediata, entender por qué el interés compuesto es más fuerte que cualquier gurú de TikTok y asumir que invertir a largo plazo es una decisión emocional, no solo matemática. También se aborda por qué mirar todos los días tu cartera puede ser un acto de sabotaje, y cómo el tiempo —bien aprovechado— puede ser el mejor aliado del dinero.

EBITDA: cuando el número parece rendir... pero el contexto no lo deja crecer
¿Un número dice la verdad? El EBITDA es el indicador estrella de las empresas que “andan bien”, pero ¿qué pasa cuando se lo aísla del contexto? Este artículo cuestiona la idolatría por los balances limpios y plantea por qué un mismo resultado puede ser eficiencia genuina o maquillaje contable, según el país, los subsidios, el acceso al crédito y los riesgos institucionales. Casos reales, comparaciones internacionales y una conclusión clara: no te enamores de una cifra. Entendé el sistema que la rodea.

¿Vale la pena salvar al oso panda?
¿Vale la pena salvar al oso panda? El oso panda es caro, ineficiente y poco funcional desde cualquier lógica de mercado o evolución. Sin embargo, lo seguimos cuidando. Este artículo explora qué nos dice eso sobre el verdadero funcionamiento de la economía: cómo valoramos lo simbólico, lo emocional y lo inútil. Entre Darwin, Menger y las emociones colectivas, descubrimos que la economía no es solo números: es también lo que decidimos preservar, incluso cuando no conviene. Una reflexión crítica sobre mercado, emoción y humanidad.

¿Qué es la economía? Una mirada desde el origen humano
¿Qué es la economía? Este artículo propone una mirada original y profundamente humana sobre el origen de la economía. Lejos de reducirla a números o bancos, la presenta como una consecuencia directa de la vida en comunidad: desde la tribu que comparte el fuego hasta la familia que cuida a un herido. Recorre el surgimiento del Estado, el papel económico de la familia, el valor de la cooperación espontánea y el impacto de la neurociencia en nuestras decisiones. La economía —se concluye— no comienza con el dinero, sino con el deseo, la escasez y la decisión humana de convivir, compartir y construir.

La geometría era sentimental, no de Pareto. Fangoria entendió el mercado mejor que la facultad
¿Y si las llamadas “fallas de mercado” no fueran errores, sino límites del modelo para entender la realidad? Este artículo cuestiona una de las ideas más repetidas de la teoría económica y propone, con la ayuda de Fangoria, una lectura más humana y emocional del mercado. Externalidades, bienes públicos o monopolios no son defectos, sino formas reales de interacción que el modelo tradicional no logra capturar. Con ejemplos claros y referencias culturales, el texto invita a repensar la economía desde el deseo, no solo desde las curvas. Porque a veces, el mercado no falla: simplemente no entra en la fórmula.

La euforia por los tulipanes y las blockchains
Tulipanes, criptos y sapos millonarios: la economía cuando se vuelve delirio ¿Puede una flor valer más que una casa? ¿Puede un meme convertirte en millonario de la noche a la mañana? Desde la fiebre de los tulipanes del siglo XVII hasta los memecoins que revientan en Twitter, este artículo recorre las grandes burbujas financieras de la historia y cómo el deseo, más que la lógica, mueve los mercados. Una lectura imprescindible para entender por qué seguimos apostando a lo intangible… aunque ya hayamos visto cómo termina.

De la manzana a la piña: el deseo, la escasez y el nacimiento de la economía
¿Y si la economía nació del deseo de una manzana y se consolidó con piñas alquiladas? Prendete en una historia donde el prestigio y los símbolos dictan el valor, revelando que lo que realmente compramos son narrativas. Una mirada fresca a las fuerzas que mueven los mercados.
